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El amor de una pareja y los celos están íntimamente relacionados, ya que quien ama
permanece de manera habitual en estado de alerta hacia la otra persona. Los celos en pequeñas dosis son saludables e incluso pueden calificarse de románticos, pero cuando son excesivos pueden resultar enfermizos y llegar a causar irremediable dolor. ¡Oh cuídese, mi señor, de los celos! Son el monstruo de ojos verdes, que se burla de la
carne
que se alimenta. (Shakespeare, Otelo).
"El vicio de la posesión", como Jacques Cardonne los denominaba, ha sido, desde hace siglos, argumento recurrente y fértil de la literatura, aunque constituyan también el germen de demasiados sucesos desgraciados y muy reales.
La palabra celos, deriva del término griego zelos que significa emulación y que podríamos definir como un estado emotivo ansioso que padece una persona. Los mismos se caracterizan por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social...).
En el ámbito sentimental, los rasgos más acusados de los celos son la desconfianza y sospecha permanente en la otra persona, situaciones que perjudican gravemente la relación amorosa. Por lo tanto, encontramos una serie de causantes, entre ellos:
1. Falta de confianza en uno mismo: las personas inseguras muchas veces no se sienten merecedoras del amor de su pareja y esto los lleva a desconfiar de la sinceridad y el cariño del otro.
Siempre están pensando en que en cualquier momento su pareja puede conocer a alguien más atractivo y tienen miedo a que descubra lo poco que vale en realidad.
2. Experiencias familiares: Es probable que una persona que hay a presenciado escenas de celos en sus padres tenga más predisposición a ser celoso que otra cuyos padres se sentían seguros el uno del otro.
3. Experiencias vividas: las personas que han sido traicionadas alguna vez por alguien en quien confiaban es más probable que posteriormente desarrollen una personalidad celosa.
4. Trastornos psicológicos: las personalidades narcisistas e histriónicas tienen una gran tendencia a desconfiar continuamente de los demás y por consiguiente a desarrollar celos excesivos.
Creencias irracionales que dan lugar a celos patológicos
Según los especialistas consultados, "la persona celosa no acepta la posición de elección libre que es necesaria para construir una relación romántica, fuerte, saludable y permanente. Quien tiene celos se encierra en la idea falsa de que cualquier relación o aventura externa representa una amenaza o privación. Además, quien cela, juzga erróneamente a su pareja en términos de experiencias y relaciones externas, no relacionadas con la relación presente, en vez de juzgar en términos de su relación actual".
Existe una creencia bastante extendida que las mujeres son más celosas que los hombres, pero los estudios desmitifican esta afirmación y señalan que esta actitud es una problemática que nada tiene que ver con la distinción de sexos, sino que está relacionada con el carácter de cada persona.
En una investigación realizada, hombres y mujeres casi no mostraron diferencias en cuanto a los componentes de su experiencia con los celos, en su intensidad o frecuencia. En cambio, hubo contestaciones muy diferentes, en las formas en que los hombres y las mujeres respondían a los celos.
Al parecer, una mujer tiene mayor capacidad o fuerza de voluntad que un hombre para ignorar la situación, cuando su pareja está despertando sus celos. Entre las mujeres, las respuestas tienden a incluir el llanto, el enojo y el mostrarse heridas. En cuanto al hombre, es más probable que exprese sus sentimientos atacando, diciéndole a su compañera que lo ha herido y exigiéndole que deje de hacerlo.
Vale la pena señalar, que las mujeres mencionaron haber empleado más agresiones verbales que los hombres, mientras que tres veces más hombres que mujeres mencionaron como respuesta, el recurso de la violencia física.
Cómo controlar los celos
Para las fuentes consultadas, existen una serie de recomendaciones que pueden ayudar a la persona celosa, pero siempre que ella desee con todas sus fuerzas acabar con esta actitud obsesiva. Las personas celosas deben identificar si existen realmente razones para sentir celos. En caso de que existan motivos para actuar de tal forma, éstos se deben expresar inmediatamente a la otra persona, con la finalidad de evitar malos entendidos y un deterioro en la relación. También es recomendable hacer una lista de las ideas o celos, escribiendo junto a cada uno las razones que hacen pensar en ellos y las pruebas que se tienen para que sean ciertos los pensamientos. Asimismo, se debe eliminar la palabra "celos" del vocabulario porque hace referencia a una actitud no deseada. En lugar de decir "soy celoso" es mejor decir "actúo celosamente", ya que de esta manera se hace referencia a un hecho concreto y no a la propia identidad de la persona. Algunas actitudes a tener en cuenta son:
1. Evitar pensamientos destructivos que hacen que el problema de los celos se agrave e intentar sustituirlos por otros de seguridad y confianza que ayuden a frenarlos.
2. Procurar ser más tolerante y dejarle su espacio a la pareja: evitar ese impulso irrefrenable que lleva a estar en todo momento controlando y preguntándole sobre lo que hace y con quien. 3. Comentar lo que ocurre a algún amigo de confianza y pedirle un consejo. No olvidar que ocultar el sufrimiento y negarlo hace que se potencie cada vez más.
4. Reflexionar sobre lo que nos ocurre e intentar aclarar las ideas.
5. No cegarse con la rabia e intentar buscar soluciones al problema.
6. Evitar culpabilizar a alguien de lo que pasa. Procurar ser responsable de lo que se siente y no olvidar que los actos dependen de nosotros y somos los únicos que podemos cambiar la conducta ante lo que estamos sintiendo.
En definitiva, deberíamos esforzarnos en apreciar los celos como síntoma de amor verdadero y prevenirlos cuando se descontrolan y vuelven dañinos. Es decir, si la situación está desbordada,
lo mejor será acudir a un profesional que nos ayude en el reaprendizaje de nuevas conductas. Porque si aprendemos a controlar estos impulsos, los celos nos pueden ayudar a apreciar y valorar a la persona que tenemos al lado y, sobre todo, a cuidar su amor.
NOTA: KARINA VIMONTE