Cargando…
Cargando…
A veces, en una conversación de coaching ontológico o en otros ámbitos donde nos ponemos en contacto con nosotros mismos, empezamos a descubrir nuestros dolores: nuestras tristezas, angustias, soledades, miedos, frustraciones, desilusiones, resentimiento... Esta
experiencia es en sí misma dolorosa. Descubrir, contactar, expresar nuestras propias heridas internas... duele... y también libera.
Estamos habituados a evitar el dolor. Si apoyo la mano en una estufa caliente, el dolor hace que rápidamente retire mi mano, y gracias a esto evito un daño mayor, puedo mantener mi integridad física. En lo psíquico o emocional muchas veces hacemos un movimiento similar: un movimiento que nos lleva a evitar, rechazar, calmar el dolor. Muchas veces huimos del dolor, lo negamos, lo ignoramos. Otras, en cambio, hacemos exactamente lo contrario: nos apegamos a él, lo cuidamos, lo alimentamos, lo mostramos orgullosos, como si fuera nuestro hijo predilecto.
Lo que me pregunto hoy, es... ¿Cuántas veces lo escuchamos? Como se escucha a un amigo, que tiene algo importante para decirnos. ¿Cuántas veces nos permitimos morar en nuestros dolores desde la aceptación? Dejándolo que se exprese, sin hacer un solo movimiento de rechazo, huida, apego, justificación...
Hay algo especial que sucede desde esta posición. Una posición en que no me enfrento con mi do me pongo enfrente, sino al lado, lo reconozco como propio, cho, lo expreso, y.… lo suelto. No lo tapo, no lo empujo, no lo pio dejo libre, lo dejo ser en mí, me
dejo ser en él. Tal vez, para liberarnos del dolor, debamos primero liberar al dolor...
¿Cuántas veces escuchamos a otra persona de esta manera? Sin darle vuelta la cara, sin rechazarlo, sin pretender arreglarle el problema, sin aconsejarlo, sin juzgarlo, sin distancias, sin presión, sin exigir. Dejando que su dolor toque nuestro corazón.
También hay algo especial que sucede desde esta forma de pararse: Un contexto de cuidado, respeto, confianza, intimidad, contacto, aceptación.
Por lo general, lo llamamos amistad... ¿Cuál es la función específica de los amigos dentro de nuestra vida psíquica? Tal vez la primera sea la de "pares", otros que, por edad, función o empatía, se nos aparecen como semejantes. También se asocia automáticamente la idea de afecto cuando pensamos en amigos. Y de algún modo, la referencia a pasarla bien.
En este número encontrarán ustedes una interesante nota sobre la amistad entre el hombre y la mujer, tema polémico si los hay.
Le ofrecemos-compartir también los mensajes que los diferentes grupos de Thelema envían a sus compañeros, como una muestra del afecto que circula entre nosotros.
En Pág. 18. lo ponemos al tanto de nuestras actividades solidarias, de las
cuales pueden formar parte cuando lo deseen. Bien, queridos lectores, amigos del papel, el equipo Thelema les desea que disfruten todo el mes... De la amistad.
Lic. María Inés Álvarez