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"Siempre tengo pesadillas"
R. (34 años) es un joven que recurre a terapia debido a lo mal que descansa. Se niega a tomar pastillas para dormir porque opina que esto sería "tapar el problema de base" y no entender que hay atrás de su insomnio (¡aguda observación!).
El primer hallazgo terapéutico en la compleja cuestión del insomnio es descubrir que, en su caso, dormir es zambullirse en un padecimiento continuo: pesadillas de índole diversa pueblan sus noches...entonces su inconsciente desarrollo como mecanismo de defensa el insomnio:
R. no duerme porque tiene miedo de pasarla mal.
¿Queda claro que nuestro trabajo terapéutico es sobre sus pesadillas, y no sobre el insomnio (en este caso es un síntoma derivado, no siempre es así) Y que son las pesadillas? Las pesadillas se relacionan siempre con sentimientos
de culpa. El sufrimiento que la mente nos ocasiona al soñar desagradable es "enviado" por la parte dura de nuestra psiquis, por nuestro juez interno, que considera que hay algo que estamos haciendo incorrectamente y merecemos sufrir por eso, ahí aparecen los sueños de displacer.
Soñar que nos asaltan, que fracasamos en un examen, soñar con algún momento doloroso de la vida que se repite una y otra vez; que perdemos dinero o papeles importantes
Cualquiera sea el contenido del soñar desagradable, remite siempre a culpa auto reproche (consciente o inconsciente)
¿Y cómo librarnos de los sueños angustiosos? Comprendiendo que lo que pasa en las noches tiene su respuesta en lo que ocurre durante el día.
Es decir, hay que encontrar cuales son los traumas, los asuntos sin resolver, los
reclamos internos...y pasarlos al consciente, poder hablarlos y analizar si "pagamos" esos reclamos porque los creemos legítimos o los descartamos porque son mandatos impuestos que no validamos.
Cuando hago esta interpretación a R, es decir lo invito a revisar que lo puede estar haciendo sentir culpable, me dice: "lo único que me persigue es que tuve un hijo, hace 17 años cuando yo era un adolescente...y no me quise hacer cargo. Tenía 17 años, a la chica apenas la conocía...y estaba muerto de miedo. Hui. Nunca quise conocer al bebe, que la madre insistió en tener. Le debe haber puesto su apellido Lo que no entiendo es porque esto surgiría ahora...si hace 6 meses que duermo mal y todos los años anteriores no tuve ningún problema con este asunto (la paternidad), solo me acordaba ocasionalmente y lo borraba enseguida de mi mente."
Pregunto entonces que sucedió en su vida hace 6 meses que, de algún modo, destapo la olla que tenía tan tapada" (reprimida). "Hace 6 meses más o menos ful tío Mi hermana menor tuvo su primer hijo (primer bebe en la familia). Este nacimiento lo traslado inevitablemente a todo "lo que no fue" con su propio hijo: cada instancia del crecimiento de su sobrino, que la familia celebra y se emociona, a Ricardo le remueve "su gran secreto" enterrado en la psiquis por 16 años.
Le dispara mil fantasías acerca de cómo habrá sido su bebe: cuando y como habrá
dejado los pañales? ¿Cuándo se largó a caminar? ¿Cuál fue su primera palabra? Su juez interno lo llena de reproches por el abandono, por la cobardía que no le permitió ni siquiera hablar con sus padres del episodio. Después de comprender esta ilación de cosas, R queda exhausto pero aliviado, al
menos no es una víctima de "algún conjuro que no lo deja dormir".
ENTENDER ES EL PRIMER PASO EN EL SANAR.
Propongo a R zambullirse en una búsqueda todavía más profunda acerca de la
paternidad y las elecciones: algunas sesiones de diván le permiten recuperar recuerdos de su propia infancia con frases tales como "cuando sos padre se te acaba la vida". "estas yeguas todas te quieren enganchar con un hijo..." y otras similares que, indudablemente, condicionaron su reacción al momento de enfrentar "ese accidente"
Luego de un entrenamiento vivencial con trabajo profundo sobre las emociones, R. decide encontrar a su hijo y darle un marco al enigma.
ACCIONAR ES EL TERCER PASO EN EL SANAR
Resumiendo, el hijo accede a encontrarse con su padre biológico, pero no está interesado en establecer una relación afectiva con él, ya que la madre rehízo su vida hace mucho y el pequeño creció con una figura paterna sustituta que cumplió bastante bien su rol. (desde lo económico, lo afectivo, lo presencial).
Este encuentro fue doloroso para R, pero sumamente tranquilizador. Él se ofreció, salió de las sombras, dio la cara...su parte está hecha, su psiquis calmada. Además, ha dejado de buscar el rostro de su hijo (¿¿cómo será??) en cada niño que se cruzaba durante estos años. (
muchas veces en las pesadillas aparecían chicos.)
Si usted sufre de pesadillas, escríbalas, compártalas con alguien de su confianza y busque relacionarlo con el tema de su vida con el que no está en paz. Muchas veces, esta simple acción resuelve el problema.
Si los sueños de angustia persisten, no dude en consultar a un psicólogo que lo asistirá y su descodificación.
Porque dormir bien tacaco de los secretos de vivir bien.
Lic. María Inés Álvarez
Psicóloga (U:B:A)