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"Un enemigo oculto"
La depresión es un trastorno serio que afecta el organismo, el estado de ánimo y los pensamientos. Afecta la manera de comer y dormir, la percepción que uno tiene de sí mismo y la manera de pensar. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un sentimiento de decaimiento pasajero. No es una señal de señal de debilidad personal ni una afección que puede desaparecer con sólo desearlo.
Cualquier persona puede sufrir depresión, sin importar su edad, grupo étnico, estado socioeconómico o género; sin embargo, los estudios de investigación en gran escala han descubierto que el doble de mujeres sufre de depresión con respecto a la cantidad de hombres afectados por esta enfermedad, Ahora ¿es la depresión realmente menos común entre los hombres, o realmente se trata de que los hombres reconocen y obtienen ayuda para la
depresión con menos frecuencia? En nuestra cultura occidental, aprendemos que los niños deben comportarse como hombres, que no deben de llorar y que tienen que aguantar el dolor.
Por esta razón, los hombres aprenden desde muy pequeños a no expresar sus emociones. No estamos acostumbrados a que los hombres hablen de sus sentimientos o sean abiertamente vulnerables y la depresión es vista como poco varonil y vergonzosa. Así que no es de sorprender que los hombres huyan de sus emociones cuando se sienten vulnerables.
Según las fuentes consultadas los síntomas típicos de las depresiones son:
tristeza, trastornos del sueño, pérdida de apetito, pérdida del deseo sexual y/o
el trabajo, sentimientos de culpabilidad y de desesperación, cansancio,
pérdida o incremento de peso y/o ideas de suicidio (una persona puede padecer de sólo algunos de estos síntomas). Muchos de estos síntomas pasan por ser muy poco masculinos y es probable que la depresión en los hombres sea expresada de otra forma.
Cuando los hombres sufren de depresión tienden a:
Sentirse enojados o irritados
Volverse hostiles o agresivos y crean conflictos a su alrededor
Usar alcohol, televisión, deportes y sexo de manera intensiva como automedicación
Estar constantemente demandando respeto de los otros y sentir que los otros
tienen la culpa
Sentirse fatigados y agitados
Sentirse avergonzados de sí mismos
Frustrarse rápidamente si sus capacidades no son reconocidas por otros Ser impulsivos y tener menos tolerancia por el estrés. Uno de los testimonios encontrados declara: "Solía beber para no sentir nada. Lo que quería era no sentir nada. Estoy hablando de tomar muchas cervezas para poder desconectar el cerebro, pero al despertar al día siguiente uno se da cuenta de que todo continúa igual. Uno tiene que enfrentar el problema, éste no va a desaparecer por sí solo. No se trata de una película de dos horas en la que aparece "Fin". Se trata de una película que dura veinticuatro horas al día y uno piensa que no acaba nunca. Es horrible".
Algunos hombres enfrentan la depresión dedicándose de manera compulsiva a su trabajo, tratando de ocultar la depresión a sí mismos, la familia y los amigos; otros hombres pueden responder a la depresión mostrando comportamiento temerario, es decir arriesgándose y poniéndose en situaciones peligrosas.
"Cuando me sentía deprimido, ponía mi vida en situaciones de peligro. No me importaba la manera en que conducía el automóvil, no me importaba cruzar la calle con cuidado, no me importaba caminar por áreas peligrosas de la ciudad. No me importaba vivir o morir así que hacía lo que quería y cuando quería", dice otros de los testimonios.
Cabe destacar que raramente las personas salen rápidamente de la depresión... La cosa más importante que alguien puede hacer por un hombre que pueda estar deprimido es ayudarlo a llegar a un especialista para una evaluación de diagnóstico y tratamiento. Primero ayudarlo a entender que la depresión es una enfermedad común entre los hombres y no es nada por lo que sentirse avergonzado.
Además, es importante ofrecer apoyo emocional a la persona deprimida. Esto incluye, entendimiento, paciencia, afecto y dar ánimo. Invitar a la persona a caminar, y otras actividades. Ser insistente, gentilmente, si la persona se rehúsa. Asimismo, animar a la participación en algunas actividades que antes eran placenteras, como pasatiempos, deportes, religión o actividades culturales, pero no presionar a hacer mucho de manera rápida. La persona deprimida necesita distracción y compañía, pero demasiadas demandas pueden aumentar los sentimientos de fracasos.
Finalmente, no acusar a la persona deprimida de estar fingiendo una enfermedad o esperar que salga rápidamente de la condición. Eventualmente, con tratamiento, la mayoría de las personas se mejoran. Así también mantener esto en su mente, y continuar reafirmando a la persona que con el tiempo y ayuda se
sentirá mejor. Por lo tanto, la depresión es una enfermedad real, que puede ser tratada y los hombres pueden padecerla. Hay que tener valor para pedir ayuda, pero la ayuda puede hacer una gran diferencia.
KARINA VIMONTE